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Calendarios de Adviento

Calendarios de Adviento clásicos

calendarios de adviento clásicos

Si lo que andas buscando es calendarios de Adviento clásicos, de los de toda la vida, esta es tu sección. Descubre aquí las novedades del mercado en modelos tradicionales y recoge toda la espiritualidad de la cuenta regresiva hacia la Navidad.

Calendarios de Adviento de madera

Ya sea con forma de casa, de estrella polar, de poblado nevado, de belén o cualquier otro motivo navideño, los calendarios de Adviento clásicos suelen estar hechos de madera, con cajones en los que puedes meter los regalos que tú quieres.

Lo bueno de comprarlos fabricados en este material es que te valen para varios años o incluso para siempre si se conservan en las condiciones adecuadas.

En una época, como la que vivimos, en la que se impone la máxima de usar y tirar, contar con calendarios así es una apuesta por un elemento decorativo de primer orden para tu hogar en las fechas navideñas.

La historia del calendario de Adviento tradicional

El calendario de Adviento clásico tiene su origen en la Alemania protestante del siglo XIX, cuando los más pequeños de la casa encendían una vela o hacían marcas con tizas en las puertas o las paredes para luego ir borrándolas por cada día de la estación de Adviento.

También se colocaban pajitas en un pesebre todos los días hasta tener lista la cuna para el niño Jesús la víspera de Navidad.

Esas tradiciones derivaron en la práctica de colgar gradualmente 24 imágenes religiosas en la pared durante diciembre y ésta, a su vez, llevó a la creación en el año 1851 del primer calendario de Adviento hecho a mano.

La idea provenía de un libro para niños de la escritora Elise Averdieck, fechado en ese mismo año: «En la noche, cuando la pequeña Elisabeth se acuesta, su madre siempre le cuenta un poco sobre la historia de Navidad y aprenden y cantan muchos villancicos. Cada noche se agrega una nueva imagen y los niños saben que cuando las veinticuatro imágenes cuelgan de la pared, entonces llega la Navidad».

Los primeros calendarios de Adviento todavía se llamaban «calendarios de Nicolás«, ya que se regalaban el 6 de diciembre, el Día de San Nicolás de Bari.

Sin embargo, los calendarios cambiaron pronto para empezar el 1 de diciembre y se denominaron «calendarios de Navidad».

Finalmente se estableció el nombre de calendario de Adviento cuando aparecieron algunos ejemplares con el número variable anual de días de Adviento.

Fue a principios del siglo XX cuando aparecieron los primeros calendarios de Adviento impresos. El más antiguo no es un calendario en el sentido clásico, sino un reloj.

La Evangelische Buchhandlung, la librería protestante de Hamburgo, publicó en 1902 un reloj de Navidad para niños que era absolutamente manejable, comparable al publicado por la imprenta de St. Johannis en 1922.

Tenía una mano giratoria de latón, cuya esfera comenzaba con 13 y cuyos paneles contenían principalmente versos de villancicos de Navidad.

Sin embargo, el Museo Provincial de Baja Austria sitúa el año 1903 como el del nacimiento del calendario impreso de Adviento.

La tradición se populariza y se convierte en negocio

La folclorista y germanista Esther Gajek, comisaria de varias exposiciones sobre los calendarios de Adviento, otorga la paternidad de los ejemplares impresos al librero y editor alemán Gerhard Lang (1881-1974).

Debates históricos al margen, se puede decir sin temor a error que Lang, hijo de un pastor suabo de Maulbronn, es el creador del primer calendario de Adviento moderno. Se inspiró en uno que su madre había hecho para él y presentaba 24 imágenes a color que se unían a un pedazo de cartón.

Lang modificó sus calendarios allá por la década de 1920 para incluir por primera vez unas pequeñas puertas que al ser abiertas desvelaban un obsequio. Fueron un gran éxito comercial en Alemania y hoy son un elemento básico de la mayoría de los calendarios de Adviento.

Otros incorporaron en los años treinta versos bíblicos cortos detrás de las puertas de los calendarios.

Casi al mismo tiempo, un periódico alemán insertó un calendario de Adviento como regalo para sus lectores.

Sin embargo, pese al éxito comercial, el negocio de Lang cerró poco antes del estallido de la II Guerra Mundial debido al racionamiento del cartón con el que se fabricaban sus calendarios y ante la prohibición por parte de los nazis de imprimirlos con imágenes.

Sellmer, la referencia mundial

Los calendarios dejaron entonces de circular hasta que, una vez terminado el conflicto bélico, Richard Sellmer, de Stuttgart, casi milagrosamente (considerando la escasez de papel) obtuvo un permiso de las fuerzas de ocupación estadounidenses para comenzar a imprimirlos y venderlos nuevamente.

Aquí debajo puedes ver una imagen de «Little Town», su primer calendario de Adviento, impreso el 9 de diciembre de 1946, el primero de la posguerra:

historia del calendario de adviento Richard Sellmer Little Town

Su compañía Sellmer Verlag, que este año celebra su 74 aniversario, sigue siendo hoy uno de los productores más importantes de estos calendarios a nivel mundial.

La compañía, la única editorial en Alemania que se concentra exclusivamente en la producción de calendarios de Adviento, exporta millones de ejemplares a 30 países en todo el mundo, generando en ellos más del 50 por ciento de sus ventas.

Ya en la década de 1950, esta empresa familiar alemana, fundada en 1945, era conocida en los Estados Unidos como el «Hogar del Calendario de Adviento».

Al que fuera trigésimo cuarto presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, se le atribuye la proliferación de la tradición del calendario de Adviento en su país.

Durante su presidencia, Eisenhower fue fotografiado para una campaña de caridad abriendo un calendario de Adviento con sus nietos y la imagen apareció en varios periódicos nacionales.

Era, precisamente, el mismo modelo de Sellmer que hemos visto antes, como se puede observar en estos recortes de prensa:

origenes de los calendarios de adviento

El efecto mimético llevó a que los estadounidenses también quisieran tener un calendario de Adviento. Y de Estados Unidos, como suele ocurrir con todo, al resto del mundo, incluyendo países de poca tradición cristiana, como Japón o Arabia Saudí.

No fue una moda pasajera, sino una tradición instaurada. Otros presidentes norteamericanos, como Bill Clinton y Obama, también se dejaron ver en su día con calendarios de Adviento.

El primero, de hecho, incluso envió a la empresa Sellmer Verlag una tarjeta de Navidad para agradecerles el diseño y la producción de un calendario especial con la Casa Blanca como motivo.

Aunque los gustos y preferencias del público varían en cada país, el polvo de plata brillante y el romanticismo nostálgico son siempre un denominador común en los productos de Sellmer Verlag, ahora dirigida por Frank y Oliver Sellmer, nietos del fundador de la empresa, que falleció en 1969.

Así se fabrican los calendarios de Adviento clásicos

En los siguientes vídeos puedes ver cómo se elaboran los calendarios de Adviento clásicos de Sellmer.

En primer lugar, la parte anterior y la hoja trasera son pegadas:

El calendario de Adviento recibe luego la mica de plata:

A continuación, los calendarios son plastificados en una lámina muy transparente:

Los precios y la disponibilidad de los productos pueden ser distintos a los publicados. Última actualización el 2019-10-18